Jorge Alberto Mussuto Sr.

Jorge Alberto Mussuto Sr.
Somewhere in Massachusetts ®

Wednesday, August 4, 2010

Folder and tag renaming

Folder and tag renaming: "

Post by Wiktor Gworek, 20% task force (Krakow, Poland)



Last year we announced that we wanted to hear your wish list for features in Google Reader, and one of most highly requested features was the ability to rename folders and tags. Today we are rolling out this feature with a little bit of Polish help from Krakow.



You can rename folders and tags on the settings page:




Renaming on the settings page



And you can also edit these names right from the contextual menu in your subscription list.




Renaming from contextual menu



Also, as we announced last week, today we’ve disabled offline access through Gears, and phased out support for older browsers.



As always, if you have any questions or comments, please head over to our help forums, or send us a message on Twitter.



Si comprás usuarios, Twitter lo sabe

Si comprás usuarios, Twitter lo sabe: "

“Actualmente estamos forzando un cambio de contraseñas en aquellos usuarios que usaron servicios de terceras partes para sumar followers” Dice: @spam y, luego de aplaudirlos, traduzco: “tu necesidad de tenerla más grande, genera un riesgo de seguridad para todos, si no cambiás la clave, cerramos tu cuenta”




(CC) mariano para Denken Über, 2010. |
Si comprás usuarios, Twitter lo sabe |
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Flickr presenta novedades y mejoras

Flickr presenta novedades y mejoras: "

Flickr2

Flickr, el servicio de almacenamiento de fotografías por excelencia, ha sido actualizado en su interfaz y funciones, después de haber permitido a 800 mil usuarios el experimentar una versión previa desde junio pasado. Los cambios están ahora disponibles para todos y son como sigue:

  • Mayor tamaño al mostrar las fotografías, de 500 a 640 pixeles. Asimismo, el ancho de la página está mejor aprovechado.
  • Lightbox: al dar clic en el botón de la lupa el fondo se vuelve oscuro, para mejor visualización.
  • Nuevos botones de navegación entre imágenes, que también funcionan al usar las teclas de dirección en el teclado.
  • Más información acerca de las imágenes: ahora puede verse quién tomó la foto, con cuál cámara y en que fecha a la derecha de la imagen.
  • Privacidad y permisos: la información acerca de estos tópicos es más fácilmente accesible y más clara.

En general, es una buena actualización del servicio, enfocada a una navegación entre imágenes más sencilla y amigable. Pruébenla y compartan su experiencia en los comentarios.

Link: Bienvenido a tu nueva página (Flickr Blog)



Gmail permite descargar adjuntos arrastrandolos fuera... de Chrome

Gmail permite descargar adjuntos arrastrandolos fuera... de Chrome: "

Gmail permite descargar adjuntos arrastrandolos fuera
Gmail sigue expandiendo sus funciones de arrastrar y colocar. Si no hace mucho, se estrenó la posibilidad de arrastrar archivos dentro del navegador para adjuntarlos o poner imágenes dentro de un mensaje, ahora se puede hacer lo contrario: arrastrar los adjuntos fuera para que se descarguen en el lugar que queramos del sistema.

Por el momento, esta función sólo está disponible para Chrome. Para usarla, ya sabéis: todo lo que hay que hacer es arrastrar el icono del adjunto o el enlace de Descarga a donde queramos (el escritorio, una carpeta que tengamos abierta) y el archivo se descargará. Si es muy grande, aparecerá una barra de progreso.

Personalmente, no lo veo tan útil como el arrastrar para subir archivos o incluir imágenes, aunque será porque soy de los de descargar todo a una misma carpeta y luego ordenar. Sin embargo, quizás a los que ponen todo en su sitio desde el momento en que lo bajan pueda servir.

Vía | Gmail Blog

Conti and Easterly on Cyber Warriors

Conti and Easterly on Cyber Warriors: "Thanks to Lieutenant Colonel Gregory Conti and Lieutenant Colonel Jen Easterly for pointing me to their article Recruiting, Development, and Retention of Cyber Warriors Despite an Inhospitable Culture. They are doing a real service by examining cultural issues challenging the success of a Cyber Command.

I'd like to provide a few excerpts:

Until the end of the 20th Century combat arms expertise ruled the day, but in the 21st Century kinetic combat arms soldiers must learn to co-exist, cooperate, and coordinate with non-kinetic cyber warriors...

[E]xperience gained to date in building the Army Network Warfare Battalion (ANWB) overwhelmingly points to the critical need for a career path to effectively recruit, manage and retain cyber talent...

In the world of cyber warfare, experts such as Mr. Kaminksy are the “Chesty Pullers” of the 21st Century...

The problem often lies not in the talent or desire of these individuals, but in inflexible military human resource systems...

A big question is when to allow personnel to join a cyber warfare force. Should this occur immediately upon joining the service, or at a later point, after the individual has had operational, possibly even combat, experience. We believe the cyber force would be best enriched by allowing both options...

Regardless of entry point, though, care should be taken to select only those with a true passion and capacity for cyber warfare, not those with careerist or other ambitions. Under no circumstances should an individual be forced into a cyber warfare assignment. To fall into any of these traps will certainly create an unhealthy work environment that encourages talent to leave and undermines mission accomplishment...

Cyber Command must take advantage of the prior experience of incoming personnel, and link it closely with cyber-related career fields rather than the current haphazard approach that wastes years of academic preparation. In addition, we should identify talent as early as possible and track their careers, reaching out to them at an appropriate time...

We cannot build a professional cyber warfare force without viable cyber warfare career fields within each service. Recreating the current model that rotates personnel into and out of cyber assignments is insufficient. It drains training resources, induces skillset atrophy and encourages the departure of our best and brightest. For many specialists, an assignment away from their skill area is reason enough to leave the force...

We will know we have succeeded when we have General Officers, Sergeants Major, Senior Warrant Officers, Master Chiefs, and Chief Master Sergeants that are products of a pure cyber warfare career.


All of the above speaks to my experience, directly. What do you think?
Copyright 2003-2010 Richard Bejtlich and TaoSecurity (taosecurity.blogspot.com and www.taosecurity.com)

Servicio online para chequear la seguridad del navegador

Servicio online para chequear la seguridad del navegador: "Las vulnerabilidades en los navegadores suelen ser la principal puerta de entrada de malware, por eso, es conveniente tener siempre actualizado el navegador. Pero hoy en día esto no es suficiente debido a que el malware también ataca las vulnerabilidades de los plugins del navegador o utiliza plugins propios.



Existe un servicio llamado Qualys BrowserCheck que permite chequear la seguridad del navegador, este servicio soporta los navegadores.



Fuente: Gurú de la Informática

Por qué ahora podemos utilizar internet en los aviones

Por qué ahora podemos utilizar internet en los aviones: "Se acabaron los miedos y los peligros, si alguna vez estuvieron fundados, y ya podemos conectarnos en pleno vuelo.



Desde el 14 de julio es legal utilizar internet a bordo de un avión en España. El gobierno lo permite, aunque los aviones no están preparados. Pero la tecnología ya funciona perfectamente en otros países, como en Estados Unidos. Se acabaron los miedos y los peligros, si alguna vez estuvieron fundados.



El ejemplo más claro es Gogo Inflight Internet, la primera compañía estadounidense en ofrecer este servicio. Ocho compañías aéreas son parte de esta red, entre ellas las gigantes Delta Airlines y US Airways, que ofrecen esta función sólo en determinados vuelos. El funcionamiento es semejante al de otras redes abiertas de pago por paquetes de tierra firme. El usuario se conecta al punto de acceso mediante su tarjeta de red y, al abrir su navegador, es redirigido al sitio de pago.



Sin embargo, hay dos que han ido más allá: AirTran Airways y Virgin Airways. Virgin ha sido una pionera en la conexión a Internet desde los aviones. A finales de 2008 ofreció el primer vuelo con velocidad de conexión de 1mega, servido a través de la línea 3G. A día de hoy es el estándar ofrecido en todos los servicios.







Un sistema sencillo

Es la razón por la que esta tecnología por el momento sólo funciona en vuelos continentales. La propietaria de Gogo, Aircell, ha colocado torres de comunicación a lo largo del país que emiten la señal a los receptores situados en los aviones: una antena GPS en la parte superior y dos ATG en la panza. De este modo se evita tener que emplear conexiones vía satélite, con un tiempo de respuesta mucho más lento. Después, la señal general es de nuevo enrutada desde el avión a los dispositivos WiFi de cada usuario.



La navegación desde los aviones está tan normalizada que ya están prácticamente todos los servicios disponibles. Desde la consulta del correo y la visita de páginas de noticias a redes sociales, incluido YouTube. Pero hay una restricción, los programas de compartir datos y de streaming, que han sido capados para evitar la saturación de la línea. Eso sí, se han dejado algunas excepciones comerciales. Al fin y al cabo, los aviones disponen de sus propios socios para ofrecer contenido audiovisual en vuelo.



Pasajeros conectados

Las tabletas y los smartphones han llegado para quedarse, y su continua conexión a Internet fuerza esta apertura de los aviones a la red. Estar conectado en la terminal es una tendencia cada más seguida y queda bruscamente interrumpida al embarcar. En pleno vuelo quizá el escaso hueco que dejan los aviones fuese el mayor inconveniente para sacar un portátil y ponerse a navegar, pero es más que de sobra para estos nuevos dispositivos.



Lufthansa ha tratado de dar un giro a los tiempos de espera en los aeropuertos y ha pensado en hacer de él un momento social. Han lanzado una aplicación para iPhone, que también estará pronto en Blackberry, que permite a los pasajeros saber quién más está en ese momento conectado y dónde. Y una vez creado el vínculo, invita a compartir un taxi.



Internet está en todas partes y en pleno vuelo, uno de los momentos más pacíficos de la jornada, tampoco podía faltar. El entretenimiento, el trabajo o la rutina, todo se puede llevar en el equipaje de mano. Y confirmado que el mecanismo es prácticamente el mismo que en tierra firma, su extensión por todo el mundo debería ser cuestión de tiempo.



Fuente: ABC.es

Juan de la Cosa y el más antiguo mapa de América

Juan de la Cosa y el más antiguo mapa de América: "

AVISO: Este artículo corresponde a una versión reducida del que publiqué en la revista Historia de Iberia Vieja, número 62, agosto de 2010.


Es el primero del Nuevo Mundo llegado hasta nosotros. Parece que la Providencia, preservando de la destrucción el monumento geográfico más grande de fin del siglo XV y principio del XVI, ha querido que la posteridad hiciese justicia a los eminentes servicios y excelsos méritos del navegante, nauta y sabio geógrafo vizcaíno Juan de La Cosa. Porque resulta que, a pesar de ser tenido por sus contemporáneos en gran predicamento como hombre de mar, no se ocuparon de sus hechos los historiadores de aquella época. Su vida, llena de grandes merecimientos, ha permanecido casi ignorada hasta nuestros días. Acompañó a Colón en el primer viaje, circunstancia que fue ignorada por Humboldt y Washington Irving, facilitándole su nave propia, la célebre Santa María, navío almirante de la expedición, que encalló y se perdió en las costas de Santo Domingo…


Fragmento de un artículo sobre Juan de la Cosa en la pluma de Segundo de Ispizua.

La Ilustración Española y Americana, edición del 15 de julio de 1917.



No es mi intención entrar en discusiones eternas, porque a buen seguro que a más de uno se le ocurre recordar el mapa de Vinlandia y otras supuestas representaciones antiquísimas de América en forma de mapa. No, ese no es el asunto que hoy visita estas páginas, porque además tampoco tiene mucho sentido ya que existen opiniones para todos los gustos. Hoy es Juan de la Cosa el protagonista y, cómo no, su mapa, que es considerado por los expertos como el más antiguo que haya llegado a nosotros en que se represente el continente americano. No debe extrañar, Juan de la Cosa fue un testigo excepcional del descubrimiento que, además de cartógrafo, fue un aventurero digno de ser recordado.


Un cántabro inquieto


Ah pero, ¿Juan de la Cosa no era vizcaíno? Tal cosa puede todavía extrañar a quien lea alguna reseña histórica de cierta antigüedad, como sucede por ejemplo con artículos de la época del que abre el presente. Durante mucho tiempo se pensó que Juan de la Cosa era vasco, o más bien se confundió, pues El Vizcaíno era otro navegante. Diversos documentos prueban que el origen de nuestro aventurero hay que buscarlo en la cántabra ciudad de Santoña. No es cosa rara la confusión, como tantas otras, pues lo que ha llegado a nuestros días sobre la vida de este singular personaje es bastante escaso y, para ahondar más en nuestra ignorancia, de su niñez y juventud poco se ha logrado averiguar.




Fuente


Se estima que nació a mediados del siglo XV, y poco más se sabe de él hasta que encontramos su pista en Portugal hacia 1488. Por entonces ya debía ser un navegante excepcional, versado en cartografía y geografía, pues se ha sugerido que no se encontraba en Lisboa precisamente de viaje de placer, sino espiando a las órdenes de los Reyes Católicos a la busca de información secreta sobre las exploraciones portuguesas en el sur de África. Suerte tuvo como espía, pues de haber sido capturado en Portugal, muy posiblemente no hubiera sobrevivido para averiguar que, al otro lado del Atlántico, todo un Nuevo Mundo esperaba a los europeos. Muchos años más tarde, en 1503, retomó siendo ya célebre personaje de su época, las tareas de espionaje en tierras portuguesas. En esa ocasión fue capturado sin haber podido completar su labor y devuelto a Castilla de mala manera. Mucho antes de ese contratiempo, unas aventuras le llevaron a otras, como si su destino fuera saltando de un gran reto al siguiente. El siempre inquieto navegante logró ser el propietario de algún barco en el Puerto de Santa María, donde tuvo tratos comerciales con los hermanos Pinzón y, de ahí, entró en contacto con un tal Cristóbal Colón, un completo desconocido por entonces. Fue Juan quien puso a disposición de Colón una nao de su propiedad, nombrada para el histórico viaje americano como Santa María, expedición en la que igualmente participó personalmente y donde, para colmo, vio cómo su nave zozobraba en aguas haitianas. Al parecer, Colón acusó a nuestro aventurero poco menos que de cobarde, habiendo huido del barco mientras se hundía.


De la cosa regresa a América


Muy cobarde no debía ser el bueno de Juan pues, además de ser recompensado por los reyes por la pérdida de su barco, bien pudo permanecer tranquilo en España, con fama y dineros a su disposición, siendo agasajado a diario, contando todo tipo de historias sobre lejanas tierras vírgenes. Al contrario, regresó a América en el segundo viaje de Colón, no se sabe si como cartógrafo al cargo de las cartas de marear o como simple marinero. Sea como fuere, se sabe que en ese viaje, en el que tuvo como compañero a cierto Juan Vizcaíno con el que ha sido confundido durante tanto tiempo, se vio obligado a firmar un juramento en el que renegaba de Cuba como isla. La manía, o maniobra calculada más bien, por la cual Colón declaraba esas tierras como continente, fue devuelta como si de justicia cartográfica se tratara en el mapa que Juan elaboraría tiempo después y en el que, olvidando el inútil juramento, dibujó a Cuba como lo que realmente es: una isla.


Hay algunas pruebas que hacen pensar en la presencia de Juan de la Cosa en el tercer viaje de Colón, sin que este punto haya sido aclarado, pero de lo que no hay duda es que el aventurero sentía la llamada de aquellas tierras. En 1499, con la pérdida por parte de Colón del monopolio que había guardado hasta entonces sobre todo viaje hacia América, se empezaron a organizar expediciones por doquier en busca de fortuna. La experiencia como piloto y cartógrafo de Juan de la Cosa hacía que fuera alguien muy valorado por los promotores de viajes hacia el Nuevo Continente. Nuevamente a la mar, Juan surcó las aguas del Atlántico a las órdenes de Alonso de Ojeda, en una navegación que le llevó a contemplar la desembocadura del Orinoco y gran parte de la costa sudamericana septentrional. Nuevas aventuras tuvo para narrar a su regreso a España, incluyendo un percance con una flecha indígena que casi acaba con su vida, pero pocos dineros logró la expedición. Sin embargo, un tesoro incalculable fue recogido por Juan de la Cosa pues, minuciosamente, fue reuniendo los apuntes que realizó en el viaje para dar forma a su magna obra cartográfica.


Llegados al año 1500, la fiebre por los viajes americanos puso a disposición de Juan de la Cosa una nueva oportunidad de cruzar el charco. Un notario sevillano que atendía al nombre de Rodrigo de Bastidas, logró una licencia real para probar fortuna en América. El notario consultó a nuestro cartógrafo sobre las mejores rutas para atender con buen ánimo la aventura y, una cosa llevó a la otra, pues de simple consejero pasó a convertirse en piloto de la expedición. El oro les esperaba al final del viaje, más no fue la fortuna muy amable con los marinos, pues la burocracia les jugó una mala pasada al forzar el mal tiempo a sus naves a dirigirse hacia La Española, lugar vedado para ellos, donde la tripulación fue arrestada y, al parecer, sus bienes confiscados en gran parte. Posteriormente la reina Isabel encomendó a Juan de la Cosa diversas tareas, además de un cargo en la recién nacida Casa de la Contratación y tanto él como el capitán Bastidas fueron exonerados de cualquier cargo por el percance en La Española, mas no lograron recuperar lo que hubiera sido toda una fortuna en forma de oro. ¿Acaso no tenía ya suficiente el marino cartógrafo con tanta correría? Parece que no, porque incluso con un cargo bien remunerado, se empeñó en 1504 en organizar un viaje a América por cuenta propia. Con cuatro navíos exploró grandes territorios de Sudamérica y las Antillas y sufrió grandes penalidades, pero sus esfuerzos fueron recompensados con una gran suma de dinero por la Corona.


Nuevamente el juego comenzaba otra vez, en España participó en la Junta de Burgos, discutiendo con sus contemporáneos sobre cómo llegar a Asia navegando hacia el oeste y perfilando el mapa administrativo de las nuevas tierras descubiertas. Pero no iba a quedarse quieto, naturalmente, un viaje a La Española dotado económicamente de forma espléndida por la corona y la idea de establecerse en el Nuevo Mundo con su familia, iban a forjar su futuro. Por desgracia, la idílica estampa que pintó en su mente Juan de la Cosa esta lejos de formar parte de ese porvenir. Una flecha envenenada terminó con su vida de forma violenta, cuando participaba en la persecución de un grupo de indígenas después de un sangriento combate.


El mapamundi de Juan de la Cosa


Visto de cerca no parece gran cosa, una simple pintura sobre pergamino con menos de un metro de algo y cerca de dos metros de ancho. Actualmente se conserva en el Museo Naval de Madrid, donde orgullosamente muestra una inscripción que nos cuenta su origen. El mapa grita a quien lo vaya a contemplar el nombre de su autor, Juan de la Cosa. Fue allá por 1500 cuando el cántabro realizó este célebre mapa para la Corona, representando las tierras americanas por él exploradas, junto con el resto de regiones del Nuevo Continente de las que se tenían noticias por parte de otros navegantes. En conjunto, se trata de la representación más antigua que se conoce de los descubrimientos americanos a finales del siglo XV. A modo de portulano ricamente decorado, como en las cartas medievales, Juan de la Cosa, testigo único de una época sin igual, dibujó no sólo perfiles de la costa, ríos o montañas, sino también representaciones de personajes, como Colón y animales mitológicos. Curiosamente, y posiblemente recordando el dichoso juramento que el descubridor de América le hizo firmar, el cartógrafo se empeñó en plasmar Cuba como isla, cosa que a Colón hubiera enfadado.




Fragmento del mapa de Juan de Cosa.


El mapamundi de Juan de la Cosa no siempre ha estado en un museo y, para nuestra suerte, ha sorteado graves peligros a lo largo del tiempo hasta llegar a nosotros en un aceptable estado de conservación. El mapa desapareció de los registros históricos durante cientos de años, hasta que en 1832 fue adquirido por un potentado holandés a un precio de risa en una maniobra que, a buen seguro, salvó a este tesoro de terminar sus días en manos de algún ropavejero. A mediados del siglo XIX pasó a manos del gobierno español en una subasta y, desde ese momento, se encuentra a salvo en el Museo Naval, como objeto superviviente de toda una serie de carambolas, tal y como narraba Guillermo de Federico en la revista Vida marítima en su edición del 10 de mayo de 1908:



La propiedad de esta Carta es del Depósito Hidrográfico, con cuyos fondos fue adquirida en París, el año 1853, por el célebre historiador cubano D. Ramón de la Sagra, comisionado por el Gobierno español para comprarla en la subasta pública que se hizo de los papeles y documentos que poseía el barón Walckenaer, Ministro plenipotenciario de Holanda en París. La Carta se adjudicó en 4.321 francos y fue depositada, para su custodia y exposición al público, en el Museo Naval. Mide el Mapamundi 0,80 por 1,92 metros, y se halla delineada en dos trozos de pergamino, unidos por el eje menor del rectángulo, que forman y abarca el dibujo en su parte geográfica, Europa, África, la parte más conocida del Asia hasta el río Ganges, con varias islas del Océano Indico, y por último, el diseño de las Indias occidentales, con las tierras entonces descubiertas y apenas reconocidas, como eran las Antillas, Tierra Firme y casi todo el seno mejicano, y además, se indican las costas orientales de la América del Norte. La Carta, esencialmente hidrográfica, carece de detalles en la parte terrestre, y solamente algunos de los principales ríos navegables y cordilleras más notables aparecen trazados en ella. Los dibujos y miniaturas que adornan el Mapa, según costumbre de la época, son abundantes y notables. Coronando el rectángulo, en su extremo occidental, hay una efigie de San Cristóbal, llevando en sus hombros al Niño Jesús, y al pie de ella la siguiente inscripción:


Juan de la Cosa la fizo en el Puerto de Sª Mª en anno de 1500.


En el centro del pergamino, una gran rosa de los vientos (aparte de otras nueve más pequeñas repartidas en el Mapa), de la que parten los treinta y dos rumbos, y dentro de ella una imagen de la Virgen y el Niño. Castillos, iglesias, banderas y reyes con sus rótulos, los tres Reyes Magos y su estrella guía, y multitud de letreros, que con los dibujos de naos y carabelas de distintas nacionalidades, y las cabezas de cefirillos que soplan indicando la dirección de los vientos, enriquecen la documentación histórica y geográfica de esta Carta. Los errores (en su mayoría no grandes) que en longitud y latitud se observan en diversos puntos de la Carta, no bastan a obscurecer ni rebajar el mérito de los conocimientos que poseía su autor, el piloto que fue de Cristóbal Colón en la nao Santa María, constituyendo su obra un verdadero monumento geográfico, dados lo escaso e imperfecto de los datos conocidos en aquella época.


Toda una suerte, sobre todo porque se sabe que Juan de la Cosa realizó otros mapas, muy famosos en su época, de los que no ha quedado más que un leve recuerdo. Contemplar ese pedazo vivo de la historia de España, que ha llegado a nosotros desde el siglo XV con gran fortuna, es todo un honor que hoy se une a una celebración singular pues ahora, en 2010, se celebra el quinto centenario de la muerte del gran marino y cartógrafo cántabro.

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